viernes, 9 de octubre de 2009

ACUERDO FAMILIAR EN EL MOMENTO DE LANZAR UN VINO

Gustavo Urbani, gerente comercial de Atilio Avena, cuenta cómo es el proceso de lanzamiento de un vino, en el que votan los diez miembros de la familia.


La bodega familiar Atilio Avena acaba de presentar su nueva línea Reserva con dos tintos, un Cabernet Merlot 2007 (que ya va por su segunda cosecha) y un nuevo Syrah 2007, que ganó recientemente una Medalla de Oro en el Concurso Vinus 2009. La bodega, que también anunció la distribución de los tintos Callejón Lucena de Fincas Vicovid (calificados con 87 puntos por el crítico Jay Miller), se caracteriza por su particular proceso de lanzamiento de cada vino, en el que votan los 10 miembros de la familia Avena y que depende de la calidad de las uvas que cosechan.


¿Por qué empezaron la línea Reserva con un Cabernet Merlot y un Syrah y no con otras variedades?
Es una decisión 100% enológica. Lo que ocurre es que nosotros somos una bodega pequeña, familiar. Tanto el enólogo como el ingeniero agrónomo son parte de la familia y ellos son los que van guiando estas decisiones. Después yo puedo dar, desde la parte comercial, mi visión sobre el producto. Pero ellos deciden en base a la calidad enológica que consiguen. El ingeniero agrónomo dice "tengo una excelente uva Merlot y una excelente uva Cabernet. Si la vinificamos de la debida forma, podremos obtener muy buenos productos", que combinados dieron este vino. También tenemos la ventaja de que la gran mayoría de la uva que vinificamos es propia, entonces podemos manejar muy de cerca la materia prima.

El proceso es por ahí inverso al que sucede en otras bodegas que dicen "necesito este producto" y de ahí se va para atrás. No digo que esto no sea válido, pero la forma en que trabajamos nosotros es diferente.

Es decir que cuando la línea vaya creciendo, va a depender de la calidad de la uva?
Sí, siempre va a depender de la disponibilidad y de la calidad de la uva que consigamos. Cuando sabemos que tenemos algo bueno, lo lanzamos. Lo mismo pasó con nuestro gran reserva, el Barlet I: tardamos dos años para lanzarlo y se agotó en 6 meses.

Entonces, hasta que la familia no levante el pulgar, no sale?
No, definitivamente no. Lanzamos un vino recién cuando la familia se pone de acuerdo. Y la familia es grande, somos 10 personas las que tenemos poder de decisión y a veces es una decisión complicada. Pero hasta ahora el proceso ha resultado exitoso, porque las ventas han crecido.

¿Y cómo hacen para debatir si un vino tiene que lanzarse o no?
Son decisiones que se toman a fin de año cuando yo paso las Fiestas en Mendoza con mi familia. Y ahí, en sobremesas o charlas previas a la cena, se empiezan a probar vinos, se comparan con otros productos de otras marcas, se hacen catas a ciegas, por lo que las primeras pruebas que se hacen son entre la familia, amén de que después se puedan hacer focus group u otro tipo de estudios. Pero la primera prueba que tiene que pasar es que nos guste a nosotros.

¿Cuesta mucho que los diez miembros se pongan de acuerdo?
¡Uh sí! (risas). Cuesta bastante y se dilatan mucho las decisiones porque siempre hay opiniones diversas y todo esto es un placer para nosotros. Pero llega un momento en que hay que hacer un corte y se toma la decisión final.

¿Cómo es la "interna" de estos debates?
Básicamente son opiniones donde yo tengo un sesgo comercial importante; el agronómo tiene su corazón por el trabajo que ha hecho en la viña durante todo el año y tiene sus zonas y sus uvas predilectas; y el enólogo, que es el que está en la bodega, también tiene sus preferencias. Y siempre esperamos a que llegue fin de año para comenzar otra vez con este ritual que nos gusta tanto.

¿Cada uno sale a convencer a los demás para que vote su propuesta?
¡Sin dudas! (risas). Yo particularmente, como soy de Buenos Aires, soy más vehemente y a veces voy al choque contra todos. Es casi como un duelo federal entre Mendoza y Buenos Aires. Pero todo sucede en muy buenos términos y en definitiva son experiencias que quiero repetir muchas veces más durante mi vida.


Fuente: Vino al Dia

miércoles, 7 de octubre de 2009

"La biodinámica es un arte, no una receta"

La viticultura basada en este método, profesa un retorno a la naturaleza y exige que el hombre y su espíritu estén abocados a la viña. Su máximo referente es el francés Nicolas Joly.

Para aquellos que nunca escucharon hablar de técnicas biodinámicas en viticultura, quién mejor que su mayor exponente, el francés Nicolas Joly, para dar una definición. Seguidor del creador de la Antroposofía, el filósofo austríaco Rudolf Steiner (1861-1925), Joly es la cabeza de un grupo de agricultores biodinámicos, encargados de difundir su filosofía por el mundo. Enemiga de los químicos y de la tecnología genética que permite buscar determinados sabores en los vinos, apunta a manifestar en el vino los gustos "auténticos" del terroir. Para ello, el objetivo principal es equilibrar el suelo, utilizando componentes y procesos naturales, comenta Joly.

- Usted ha dicho repetidamente que la agricultura convencional pertenece al pasado. Sin embargo, aún el 90% del vino se elabora de manera convencional. En un mundo donde dinero y ganancias son palabras clave, ¿qué tiene para ofrecer la biodinámica?


- Miremos primero la situación actual. Cada vez más consumidores están de acuerdo en que los vinos de todo el mundo son similares en sabor. Por lo tanto, podría decirse que el gusto local o la originalidad del sabor desarrollada por cada zona vitivinícola (éste es el significado profundo de las DOC) se ha perdido. Las DOC fueron creadas para darle al consumidor una garantía de sabores locales específicos, de manera que en cualquier lugar del mundo, tengas la garantía de encontrar en la botella un sabor específico de un lugar pequeño, bien adaptado a las viñas ¿Por qué se ha perdido el concepto? Sobre todo por la agricultura actual. Los herbicidas han matado a los organismos vivos del suelo, los cuales permiten que las raíces de la viña se alimenten en cada geología y las moléculas de síntesis han afectado la fotosíntesis que convierten cada clima a sabores particulares. Esto ha forzado la implementación de tecnología sofisticada en el viñedo, a través del uso de más de 350 levaduras aromáticas que permiten tener buenos vinos, aunque completamente "atípicos". Éste es un terreno fértil para el uso de la biodinámica, que hace exactamente lo contrario.


- Hoy existen experiencias en bodegas alrededor del mundo que se llaman a sí mismas "biodinámicas", pero algunas usan, por ejemplo, métodos como la micro - oxigenación de los vinos ¿Hay un "mapa", una "fórmula" que nos diga cuándo un vino es biodinámico y cuando no lo es?


- Es cierto que hoy, muchos utilizan la palabra "biodinámica" por lo que podríamos llamar "razones de mercadeo". Sin embargo, muchos no están en el camino correcto. A veces, la biodinámica no se comprende bien. Es la forma más antigua de agricultura, que no actúa sobre la materia pero sí en el proceso energético debajo de ella. Es aquello que, por ejemplo, permite que el barro se convierta, unos meses después, en una uva. Hay que tener presente que la tierra, aislada del sistema solar, se convertiría en un cuerpo muerto. Las conexiones de la tierra con el sistema solar son puramente energéticas (amplitud de onda y frecuencias). La biodinámica refuerza el lazo de la plata a la matriz energética que le da vida a la tierra. Para obtener estos efectos se necesitan prácticas precisas y distintas en cada lugar. Es como afinar un instrumento musical, donde debe tenerse en cuenta si se hace bien, si el lugar es bueno para el viñedo, si el cepaje es correcto, etc. Luego, en la bodega todo sucede y el vino tendrá originalidad (basta probar un Coulée de Serrant). Ahora bien, si el "instrumento musical" (viñedo) no está sintonizado con las fuerzas que la viña necesita para expresar completamente su potencial, se necesitarán artificios tecnológicos.


- ¿Cuántos vinos biodinámicos reales hay hoy en el mercado?


- Si hablamos de vinos con controles y compromiso real (Deméter por ejemplo) diría que hay varios cientos. En Francia, 180. La categoría vinos biodinámicos crece rápidamente. Sin embargo, yo siempre pido que se realicen controles legales y 3 años de práctica antes de presentar vinos en una degustación para unirse al grupo. En las degustaciones, cerca de un tercio de los vinos son aceptados. Lo que buscamos es originalidad de sabor, lo que implica buenas prácticas biodinámicas y emoción. Un vino totalmente diferente a los criterios "normales".


- ¿Cuál es el país que lidera el cambio?


- Francia, ciertamente, seguido por Italia, debido a que en estos países hay muchas pequeñas viñas con hombres reales, arraigados al terruño. La biodinámica funciona bien cuando hay una persona y su alma puesta en el viñedo. En la Edad Media se decía que un hombre podía expresarse bien en la viña solamente con cinco hectáreas.


- En los países del Nuevo Mundo, donde prácticamente no existe el concepto de DOC, ¿es posible aplicar experiencias biodinámicas a una región completa?


- Hasta donde conozco, la biodinámica está comenzando en toda Sudamérica, un poco más avanzada en Chile. Se empezó con algunas pocas hectáreas y ahora hay que ver las diferencias logradas. Pero insisto, se necesita que el dueño de la viña esté en el lugar, más que un asesor que le de el derecho a llamarse biodinámico. Sólo el hombre que a diario está en el lugar puede tomar las acciones necesarias, sentidas por él en el momento indicado. La biodinámica es un arte, no una receta.


- ¿Se espera que los vinos biodinámicos y orgánicos reemplacen a los vinos tradicionales en Europa en un futuro cercano?


- Hay dos categorías de consumidores. Por un lado, aquellos que sólo quieren beber vino y no les importa el resto y por el otro, quienes sienten pasión por los vinos y sus sutilidades. Esta segunda categoría se mueve rápidamente hacia los vinos biodinámicos. Muchos de ellos crean emociones, cantan, llevan el alma del lugar de donde son originarios.


*Esta nota fue publicada en el suplemento FINCAS de Diario Los Andes y en Area del Vino por Gabriela Malizia.

lunes, 5 de octubre de 2009

La tinta Bonarda y blancas comunes son las más afectadas

Los golpes de sol y las enfermedades afectaron la cosecha 2009.

La cosecha 2009 tuvo una fuerte disminución respecto de la anterior en el orden del 28 % en toda la provincia, pero con cifras cercanas al 50 % en los departamentos de Caucete y 25 de Mayo, sector donde se concentraron los mayores daños por granizo, peronóspora y altas temperaturas con golpes de sol. No se registraba una merma de semejante magnitud desde 1996 oportunidad en que la sequía se llevo el 32 % de la producción.


En la primavera 2008 heladas de importancia dañaron parrales y viñas en forma considerable provocando necrosis en los brotes tiernos y por lo tanto dejando menos brotes fértiles, es decir menor cantidad de flores.

Es aquí donde la producción sufrió la primera causa de la merma.

Al final de la primavera aparecieron los primeros focos de ataque del hongo de la peronóspora atacando las hojas. Los primeros focos se detectaron principalmente en Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento, los tres departamentos que concentran el 40 % de la producción total de la provincia.

Un fenómeno a destacar fueron las altas temperaturas registradas en las casillas meteorológicas por arriba de los 35 grados centígrados. Por arriba de este valor la respiración de la planta se ve muy afectada y ello provoca que entre en un severo shock si las condiciones se mantienen por largo tiempo. Esto ocurrió este verano en San Juan y la zona este de Mendoza. Entre el 20 de enero y el 6 de febrero los registros de las estaciones del INTA indicaron valores de temperaturas máximas de 36, 38 y 41 grados centígrados en termómetros que se encuentran al abrigo del sol, lo que a nivel de follaje y racimos sería unos 15 grados mas aproximadamente.

Seguramente contribuyó también a este caos la falta de pulverizaciones o la mala aplicación de los agroquímicos contra la enfermedad por parte de los productores.

La caída de hojas y desfoliación y las altas temperaturas generaron un importante escaldado y deshidratación de bayas. Esto fue el golpe letal para que la cosecha cayera estrepitosamente. Evidentemente la caída de hojas y los golpes de sol hicieron que la planta enviará menos reservas azucaradas para sus frutos y prefirió destinar a reservas en troncos y raíces. Esto generó también que los granos sean más pequeños y pesaran menos.

El cuadro muestra la sensibilidad de las variedades. Hay que destacar que el Tannat es una uva muy aguantadora al calor. El Viognier, Pinot Gris Y Aspirant tuvieron aumento por nuevos viñedos que entraron en producción.


Fuente: Diario de Cuyo

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Se viene la competencia del Malbec Argentino?

Entrevista a Eduardo Pulenta (Hugo y Eduardo Pulenta SA)

El bodeguero advierte que otros países, como Chile, están elaborando buenos productos de esta variedad y aconseja "no dormirse", seguir trabajando en viña, en clones y en diferenciación de terroir.

- Un tema que surge de la charla que brindó durante el último Foro Internacional Vitivinícola y dejó lugar para el debate, es saber que en el futuro tendremos competidores en el mundo elaborando excelentes Malbec

- Nosotros como argentinos y en un país que tiene diferentes terroir y diferentes climas, estamos copiando éxitos de otros países. Hemos logrado excelentísimos Syrah siguiendo el éxito comercial que ha tenido Australia y elaboramos excelentes Sauvignon Blanc, tras el éxito de esa variedad de Nueva Zelanda. Por eso digo, no dejemos de pensar que los otros trabajan con el Malbec, porque Argentina tuvo éxito. He probado Malbec elaborados en Chile y California con una calidad sorprendente. Diferentes, pero buenos productos. Mi observación radica en que debemos trabajar mucho en seguir buscando la excelencia, porque la competencia se viene. ¿Qué pasa si viene un calificador famoso como Wine Spectator y pone un puntaje alto a un Malbec que no es argentino? Seamos concientes de que debemos seguir buscando la excelencia en el producto.

-¿Cómo vamos a obtener esta excelencia?

- Con el trabajo en la viña, mediante el trabajo cuidadoso con los clones y las distintas regiones, porque ya sabemos que los productos son diferentes en el Valle de Uco, en Luján, Maipú, San Juan, Cafayate o Neuquén. Por eso tenemos que encontrar la excelencia en el terroir donde se desarrolla nuestro Malbec para que el comercio internacional no tenga dudas de que la calidad es excelente.

- ¿Falta investigación sobre el Malbec en Argentina?

No creo que falte, pero tocamos un tema delicado: a nuestro INTA, que es excelente, le faltan fondos. Uno pretendería que el estado aporte un poco más a la investigación. Esa bodega piloto que alguna vez tuvo el INTA, con microvinificaciones, necesita fondos. A las facultades de Enología y a la de Agronomía, también les faltan fondos para seguir trabajando.

- Sin embargo, existen instituciones como INTA y Coviar que cuentan con un fondo destinado a investigaciones. ¿Se está dirigiendo bien lo que existe?

Yo creo que hay investigación, pero aún no hay quién concentre todo el material que tiene el INTA, los grupos Crea y los ingenieros agrónomos particulares. Nosotros tendríamos que desarrollar un foro para que los técnicos argentinos sepamos qué está pasando con la investigación clonal y de terroir, por ejemplo. Sería muy bueno tener un ciclo de Malbec para los técnicos.

-El degustador de Parker, Jay Miller, dijo recientemente en su publicación sobre los vinos top de Argentina, que había probado buenos Malbec en Washington pero que Argentina no tendrá competencia porque ningún lugar del mundo puede producir la misma cantidad.

Es cierto en algún punto. Sin embargo, en un año, China plantó 100 mil hectáreas de uva. ¿Qué pasa si algún país productor planta 10 mil hectáreas de Malbec?

-Tal vez aún Argentina y su Malbec no hacen tanta mella en los mercados internacionales como para tener una competencia seria...

En el último foro concluimos en que nos hacen falta 10 mil hectáreas nuevas y la mitad es Malbec. Aclaro: lo que falta son 10 mil hectáreas nuevas de jardín vitícola, de 4.000 plantas por hectárea, alta densidad, clones elegidos en zonas privilegiadas y buscadas para seguir creciendo.

Fuente: Gabriela Malizia - Area del Vino

martes, 29 de septiembre de 2009

SE NECESITARAN MAS HECTAREAS DE MALBEC

Según un grupo de expertos argentinos y extranjeros reunidos en el V Foro Internacional Vitivinícola, llevado a cabo recientemente en Mendoza capital, dentro de cinco años nuestro país requerirá algunas miles de hectáreas más con viñedos de alta calidad enológica para aumentar así su producción y satisfacer la demanda externa.


Durante la quinta edición del Foro Internacional Vitivinícola que se realizó recientemente en Mendoza, algunos de los mayores referentes del sector y especialistas internacionales coincidieron en que, pese a la crisis que azota al mundo, la vitivinicultura argentina está pasando por un gran momento. De continuar una demanda sostenida del exterior, se necesitará aumentar la actual superficie total en producción, que, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), al día de hoy alcanza las 226.450 hectáreas.

De acuerdo con las palabras de los expertos locales, harían falta 10 mil hectáreas más de viñedos de alta calidad enológica –con especial énfasis en el Malbec– para abastecer los mercados hasta 2014. Esto implicaría una inversión de casi US$ 300 millones durante los próximos cinco años para la reconversión de viñas, así como el cuidado y la apuesta que hay que hacer para el desarrollo clonal de esta variedad.

En tanto, los analistas extranjeros coincidieron que los vinos argentinos tienen identidad, fortaleza de la marca país, pero que aún se debe trabajar mucho en temas de marketing y promoción.

Por ejemplo, Clive Barlow, miembro del Institute of Masters of Wine de Londres, consideró que el Malbec es una variedad que ofrece grandes oportunidades siempre y cuando se apueste a la diversidad y autenticidad; Elena Carretero, gerente general del Consorcio Tecnológico Empresarial para la Vid y el Vino (Tecnovid) de Chile, instó a la aplicación de la innovación con creatividad en toda la cadena productiva del vino: desde la elaboración hasta la comercialización. En tanto que Paul Wagner, presidente de Balzac Communications & Marketing de Napa Valley (Estados Unidos), planteó la necesidad de transmitir una experiencia a través de los sentidos para llegar al corazón del consumidor, al tiempo que remarcó la importancia de las herramientas tecnológicas y de las redes sociales para captar nuevos consumidores, conociendo en profundidad sus gustos y preferencias.

Fuente: Newsletter Descorchados

jueves, 17 de septiembre de 2009

LLEGA LA PRIMAVERA Y CON ELLA EL TIEMPO DE LOS ROSADOS

Con la llegada de los primeros calores, resurgen algunas bebidas archivadas por el frío. Los aperitivos, la cerveza, los espumantes y los vinos rosados: una categoría que crece al ritmo del Malbec, pero que aún no tiene vuelo propio. Por suerte, en este 2009 son muchas las novedades que están llegando con la intención de instalar una tendencia: ser el vino oficial del verano.

Si bien para muchos puede no ser una novedad, la gran mayoría de los que disfrutan del vino argentino aún no tiene entre sus preferencias los vinos rosados. Sin embargo, no es culpa de los consumidores, sino de los productores, ya que en la gran mayoría de los casos se trata de subproductos. ¿Cómo es esto? Para elaborar un vino tinto importante, se necesita concentración, claro que los que lo hacen bien, la logran de forma natural en las viñas y, por ende, no necesitan realizar sangrías desmesuradas en la bodega.

Recordemos que sangrar un vino significa dejar escurrir sus primeros jugos, digamos hasta un 30% como mucho, para que de esta manera el 100% de los sólidos (hollejos de la uva) se macere con el 70% del mosto, y así lograr un jugo más concentrado. Y si bien no hay nada malo en esta técnica para elaborar los grandes tintos argentinos, claramente el más desfavorecido es el rosado. Porque el vino resultante es uno con mucho cuerpo y estructura (léase alcohol) para su categoría. Es decir, casi todo lo contrario de lo que se espera de un ejemplar de este tipo. Por suerte, cada vez son más los rosados que nacen en la viña, lo que significa que la uva se piensa para elaborarlos con sus atributos únicos: gracia, frescura y carácter de frutas rojas frescas.

Obviamente, para esto hay que cosechar mucho antes de que el azúcar sugiera un alcohol potencial de 14º o más. De esta manera, se obtienen vinos más frugales, con fragancias directas pero nítidas, un paso por boca refrescante, tal como el de los blancos pero, a su vez, con el toque de gracia final que le da la maceración corta, y colores únicos que van desde el pálido piel de cebolla hasta un rojo rubí tan intenso como brillante.
Si hablamos de variedades aptas, hay que reconocer que de las que tenemos en la Argentina, el Malbec se impone, al igual que el Syrah; no así, el Merlot ni el Cabernet Sauvignon, que algunos utilizan. El Pinot Noir es otra de las elegidas, pero por su escasez y exclusividad se emplea más para espumantes.

En materia de estilos, un rosado no debe ser complejo, sino directo; no debe ser complicado, sino simple; no debe ser estructurado ni potente, sino suave y refrescante. Lamentablemente, muchos abusan del azúcar residual para esconder aristas y hacer de su final de boca (el gustito que queda luego de cada trago) algo más envuelto. Pero esto, que tiene un buen impacto, se diluye con velocidad y desenmascara la madurez y los desequilibrios. La solución, como siempre, es hacer las cosas bien, lo que implica una planificación desde el viñedo. Sólo así el rosado encontrará su lugar entre las preferencias, porque dejando de lado los mitos basados puramente en la ignorancia, como que el mejor rosado es un tinto ligero o que un rosado no es ni un blanco ni un tinto y que, por su color y características, es el preferido de mujeres y homosexuales (una verdadera aberración), este vino rosado es en muchas ocasiones la mejor opción, sobre todo en esta época del año en la que el sol empieza a calentar los ánimos y renace la necesidad de refrescarse.

Es evidente también que tiene sus mejores partenaires a la hora de sentarse a la mesa. No por nada el maridaje entre rosado y paella es de los universalmente reconocidos. También como alternativa a vinos blancos para algunos pescados, sobre todo los de río preparados a las brasas por ser los más intensos y bastante grasos. Y si de parrilla se trata, no hay que olvidarse que para las achuras (chorizos, morcillas, chinchulines, riñones y hasta mollejas) un buen rosado es la mejor alternativa.

Ojalá algún día se pueda imponer como moda disfrutar de los rosados del año antes de que termine el verano, algo parecido a lo que lograron los franceses de la apelación Beaujolais con su vino nouveau, un suceso mundial que permite que antes de fin de año se agoten los vinos lanzados el tercer jueves de noviembre. Sin dudas, un gran éxito de marketing ya que, hoy por hoy, dicha denominación de origen es la tercera más famosa del mundo, pero la clave del éxito no está en la estrategia, sino en el producto.

Fuente: Descorchados - Fabricio Portelli WG

Recomendados
Vinos ordenados por puntaje

84 puntos Melipal Rosé Malbec 2009 Melipal - Mendoza

84 puntos Foster Pink Malbec Rosé Malbec 2009 Enrique Foster - Mendoza

83 puntos Rosé de Atamisque Malbec 2008 Atamisque - Mendoza

82 puntos Alta Vista Rosé Malbec 2009 Alta Vista - Mendoza

82 puntos Festivo Rosé 2007 Monteviejo - Mendoza

82 puntos Jean Rivier Rosé Malbec 2008 Jean Rivier - Mendoza

viernes, 11 de septiembre de 2009

FRANCIA ANTE LA CRISIS REDUCE LA VENDIMIA

Según un artículo publicado por la revista Decanter, los productores de la región de Champaña recogerán 32% menos de uvas este año, lo cual dejará un saldo de miles de millones kilogramos que se pudrirán en el suelo.

El objetivo de esta iniciativa es compensar la caída de las ventas de espumantes en todo el mundo a causa de la recesión económica.

El resultado de esta disminución en la vendimia será un recorte de 44% en la producción de botellas de este año. Un dato curioso es que los cultivadores y embotelladores de Champaña no han reducido de manera importante la vendimia desde 1995, cuando se intentó limitar una cosecha inusualmente grande. Como resultado de la baja en las ventas, compañías como LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton –el mayor fabricante de champagne del mundo– propusieron reducir las reservas globales de la bebida en lugar de prácticamente rematar las botellas que colman sus bodegas.

La institución que supervisa la industria, el Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne, calcula que hay más de 1.200 millones de botellas en bodegas esperando a ser vendidas. A partir de la decisión que tomó la asociación de Champaña, el volumen de uvas que se puede recoger este año será de 9.700 kilogramos por hectárea de tierra, frente a los 14.200 kilogramos por hectárea autorizados el año pasado, lo que representa un recorte del 32% en la cosecha. También, por primera vez, sólo el 82% de las uvas recogidas este año será embotellado; el resto reposará en barriles al menos durante otro año hasta que se estabilicen las ventas. En las últimas semanas, LVMH y otros productores solicitaron un recorte del 50% en el volumen de la vendimia de este año; sin embargo, los agricultores independientes se opusieron rotundamente.

Fuente: Descorchados